Fobia transformada en Amor

por / Lunes, 14 diciembre 2015 / Publicado enCategoría Blog 1
Fobia-Amor

Desde pequeña he tenido fobia a los perros. Si veía uno por la calle, me tenía que cruzar de acera para no pasar cerca de uno de ellos y si iba a una casa con perro tenía que pedir entre gritos desesperados que lo encerraran. Me daba igual si eran grandes o pequeños, lo pasaba fatal, todos me parecían fieras salvajes. Cuando me preguntaban si alguna vez me había mordido uno, contestaba que no. No sé si antes de tener uso de razón alguno me daría algún susto o si simplemente era que mi madre me trasmitió su propia fobia.

No sé ni cómo pero desde hace unos años empecé a acariciarlos, a sentirme más cómoda cerca de ellos y pudiendo pasear por la calle sin tener que subirme a la primera tapia que veía. Pero la verdadera prueba de fuego fue cuando hace 2 años iba caminando por una calle aislada de Cuzco y de frente venían dos perros callejeros bastante grandes, respiré profundo y pasé al lado de ellos como si ambos fueran dos pequeñas hormiguitas. Ahí descubrí que mi fobia había sido superada completamente. Sin haber hecho ninguna terapia específica para vencerla, un día desapareció. Supongo que al haber trabajado otros temas que pudieran estar relacionados con este miedo, conseguí superar el trauma que tenía. Quizás al haber sanado la relación con mi madre, posible fuente de dicho conflicto, mi fobia también se disipó.

Hace unas semanas recibí una foto de Nela, una cachorrita que fue encontrada abandonada en el rio. Vi su carita buscando una casa de acogida hasta que encontrara una familia que la adoptara y me comprometí a hacerme cargo de ella por 5 días. Ya llevamos 10 días juntas y hasta hoy sigo planteándome que se quede conmigo. Está siendo un gran dilema, hay días que me despierto pensando que quiero adoptarla y otras en que solo veo los inconvenientes. La verdad que es una decisión complicada, puesto que implica bastante responsabilidad y es para “toda su vida” ya que no la voy a abandonar si me “estorbase”. Cuando la gente que tenía mascotas me decía que hacían mucha compañía, no lo entendía, pero ahora que lo he experimentado por mí misma me he dado cuenta de que es así. Muchas veces me quedo colgada mirándola, aunque sea durmiendo y es cierto que tenerla a mi lado me hace sentirme menos sola.

Está siendo una gran experiencia y estamos creciendo mucho juntas. Me asombra lo rápido que aprende y cuánto ha cambiado en tan pocos días. Lo que más me está sorprendiendo es lo mucho que se parece a mi y lo bien que se me está dando esto de ser “madre primeriza”. ¡Ay! ¿Quién me lo iba a decir? Yo con un perro. Pues sí, todo es posible. Y claro, yo no soy la misma que hace unos años, así que ¿por qué no iba a tener perro la nueva María Wesolowski?

Bueno, de momento a disfrutar de Nela y llegado el momento de tener que tomar la decisión ya veremos…

¿Tú tienes perro? ¿Qué me aconsejas? ¿O quizás eres de los que tiene fobia a los perros? Igual mi experiencia puede hacer que la superes. Te recomiendo transcender está o cualquier tipo de fobia, no te imaginas la sensación de alivio y satisfacción que se siente.

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