¿Por qué me funciona tan bien el coaching online?

por / Lunes, 27 junio 2016 / Publicado enBlog
Coaching online 2

Hace tiempo que tengo más procesos de coaching por Skype que presenciales y, aunque pueda parecer más distante, yo creo que a la larga es más eficaz y práctico.

Empezaré por contarte mi experiencia como cliente. De los 6 coachs que he tenido sólo el primero fue cara a cara, los demás fueron por teléfono o Skype. Me sentía más cómoda abriéndome a ese profesional sin verle la cara, era como si la otra persona no existiera y las preguntas que me iba formulando me las hiciera yo misma. Me sentía acompañada y escuchada como si realmente le tuviera a mi lado. Era mágico como me iban guiando y cómo me hacían tomar conciencia de manera muy sutil.

Cuándo la gente me pregunta si no resultan muy frías las sesiones online, cuento los casos de algunos clientes que empiezan haciendo sesiones presenciales y luego deciden aprovechar las nuevas tecnologías para probar y después se quedan tan sorprendidos de su eficacia que no quieren volver a perder más el tiempo en desplazamientos.

Aunque un buen coach nunca juzga y sólo ve el potencial de sus coachees, parece que al no verle la cara las personas se sienten más cómodas y no están tan pendientes de cómo pueda responder quién tienen delante. Es como que mantienen más el “anonimato”. La confidencialidad es siempre máxima, pero parece como que las personas se olvidan más de las reacciones del terapeuta y se abren mucho más a sí mismos.

El terapeuta te guía, hace de espejo y se encarga de que tú observes aspectos profundos o inconscientes de ti mismo y para ello no es necesario tenerle a tu lado.
Otra ventaja que observo es que las personas que hacer coaching online se “enganchan” menos a las sesiones y son más autosuficientes. Es verdad que hacer terapia y ver los excelentes resultados que se consiguen puede generar cierta dependencia de tu terapeuta por eso suelen ser más cortos los procesos online.

Algo importante en la comunicación es el lenguaje no verbal y puede que algo de información sí se pierda, pero en la esencia se puede ver y sentir la emoción de la otra persona. Quizás requiera algo más de entrenamiento y de estar más atento, pero soy capaz de observar los gestos y el sentir de mi cliente estando atenta a su respiración, tono de voz, silencios…

¿O no te ha pasado de mantener una conversación telefónica con un amigo y darte la sensación de que fuera como si estuvierais juntos tomando un café?

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