Perderse para encontrarse

por / Viernes, 03 noviembre 2017 / Publicado enBlog, Categoría Blog 1
Perderse para encontrarse (1)

Muchas veces, la mejor forma de encontrarse a uno mismo es perderse, conseguir liberarse de ciertas ataduras y presiones externas que nos anclan a la ansiedad y al estrés para salir renovados y fortalecidos. Las crisis de vida, aunque en el momento sean duras, a la larga te das cuenta de que suponen un gran crecimiento personal.
Como dijo Sajin Kamamura: “Si te pierdes a ti mismo, perderás tu vida”. Lo único que tenemos y para toda la vida es la relación con nosotros mismos, por lo tanto es necesario aceptarse, amarse, comprenderse, conocerse y nunca, nunca, nunca perder nuestro centro.
Por experiencia te digo que lo peor que puedes hacer es perderte de ti. Hace más de un año que di un cambio radical a mi vida, con eso de salir de mi “zona de confort”, me líe la manta a la cabeza y lo abandoné todo para empezar una nueva vida en un nuevo lugar. El cambio fue demasiado brusco y no tuve en cuenta lo que dejaba por el camino. Como siempre no hice los duelos necesarios y seguí adelante como si nada. Dejé atrás a mis amigos, me encontraba lejos de mi familia, aparqué mi carrera profesional y me dediqué exclusivamente a entregarme a mi pareja y su negocio. Bueno, hasta ahí todo bien, creo que los cambios son siempre positivos y lo que no es saludable es estancarse y no atreverse a vivir nuevas experiencias. El problema es que poco a poco fui desconectándome de mi misma. Creía que ya había llegado a un punto de paz interior y que eso se mantendría por si solo y para siempre, pero la vida me puso a prueba para que me diera cuenta de que podía perder mi armonía con bastante facilidad. Han sido bastante los retos que he tenido que afrontar: muchos momentos de soledad, frustración, desidia, dolor… y sin estar lo suficientemente fuerte me fui anulando poco a poco.
De manera muy sutil me fui abandonando y como ya no tenía mis espacios para mí misma, no me iba dando cuenta de este “auto-alejamiento” hasta que me había perdido del todo. Vale, primer paso dado: soy consciente de que me he dejado en un segundo o tercer plano. Ahora a poner remedio a esto y a hacer las cosas de otra manera. En este momento mi única prioridad soy YO y YO y nadie más que YO. Nos han enseñado que pensar en uno mismo es egoísta, pero no es cierto. Lo que es egoísta es entregarse a otros y olvidarse de uno mismo, puesto que si lo haces y te vacías no tienes nada que entregar a los demás.
Es de sabios reconocer los errores y no tengo reparos en decir que han sido muchos los míos, el más grande haberme perdido mi conexión conmigo misma. Pero bueno, todas las experiencias sirven para crecer y aprender; especialmente las relaciones de pareja que nos hacen de espejo para que ampliemos nuestro autoconocimiento y para poder ver claramente nuestras sombras.
Creo que una tendencia bastante humana, especialmente en el caso de las mujeres, es aparcarse a uno mismo para darse a los demás. Ya se trate de entrega a la pareja, a los hijos, los amigos, el trabajo, etc, pero tenemos que ser conscientes de que a la larga eso tiene consecuencias y que si dejas de amarte a ti mism@ es imposible que puedas amar a otros.
Y como todo empieza por uno mismo, empecemos a amarnos, empecemos a hacer las cosas que nos satisfacen, a llenar nuestros vacíos con buenos momentos y con gente positiva que nos nutra.
Para acabar, te planteo unas preguntas:
¿Te has sentido identificado con algo de lo que acabas de leer?
¿Cómo va tu relación contigo mismo?
¿Cuánto te quieres en este momento?
¿De qué manera te vas a cuidar hoy?
Te sugiero que hagas una lista de todas las cosas que fomenten tu conexión contigo mismo y que hagas al menos, una cada día. ¿Te parece?

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